Abrir una filial al otro lado del Atlántico impone respeto. Entre España y México, por mucho que se comparta la misma lengua, el idioma de negocios presenta matices diferentes, trayendo consigo retos que van mucho más allá de la diferencia horaria.
Sin embargo, tener presencia en este mercado otorga a la empresa una ubicación geográfica estratégica, compartiendo frontera con Estados Unidos y una doble fachada marítima con el Atlántico y Pacífico. Además de poder beneficiarse de una amplia red de tratados de libre comercio con la que cuenta el país, permitiendo el acceso preferencial a más de 50 mercados con acuerdos como el T-MEC.
Hace unos días celebramos en AREX un webinar práctico sobre cómo implantar una filial en el gigante mexicano, de la mano de los expertos Javier Legua y Marien Estevan, de UR Global México, junto con los testimonios de dos empresas aragonesas que ya operan allí con éxito, el grupo editorial Edelvives y la tecnológica SCATI.
El principal mensaje que dieron los ponentes: Hay que olvidarse de la idea de querer simplemente replicar la práctica española y, con la ayuda de expertos, aplicar las reglas de juego locales desde el minuto uno.
EL TABLERO MEXICANO: MÁS ALLÁ DEL IDIOMA
Compartir idioma facilita las cosas sobre el papel, pero al aterrizar en la realidad burocrática y comercial del país azteca enseguida se hace evidente la necesidad, o casi exigencia, empresarial de contar con una estructura previamente planeada, paciencia y ayuda para una adaptación al entorno.
El mercado mexicano no perdona la improvisación. Desde la elección de la forma jurídica hasta el cumplimiento fiscal más estricto, cada paso debe medirse bien con antelación para que no se convierta en un quebradero de cabeza financiero.
LABERINTO FISCAL Y LEGAL
Para empezar a construir desde los cimientos hay que tener en cuenta que en México no existen las sociedades unipersonales tal como las concebimos aquí; se exigen al menos dos socios o accionistas. Ambos, o más, pueden ser extranjeros (siendo lo recomendable generalmente) ya que el país muestra una apertura general a la inversión extranjera con muy pocas limitaciones específicas.
A la hora de constituir una sociedad, las formas más habituales en el ámbito mercantil mexicano son la S.A. de C.V. y la S.L. de C.V. La responsabilidad de los socios en ambas se limita al capital aportado, siendo recomendable comenzar con unos 50.000 pesos mexicanos (alrededor de 2500 euros). Las obligaciones fiscales también son idénticas pero la opción predilecta para filiales es la de S.L. No obstante, es importante conocer que, en el caso de decantarse por una S.A., se requerirá siempre de la figura de un comisario, es decir, un auditor interno independiente.
Pero ojo, la constitución es solo el primer paso de una serie de trámites innegociables que hay que realizar desde el primer día. Queremos destacar tres:
- En primer lugar, el RFC y los sellos digitales. Obtener el Registro Federal de Contribuyentes (el equivalente a nuestro CIF) es vital. Además, toda facturación es estrictamente electrónica, por lo que siempre que queramos emitir una factura, nota de crédito o modificación necesitaremos que estas estén timbradas con un sello digital. Por tanto, otra tarea más.
- En segundo lugar, el expediente del beneficiario controlador. Antes de construir la filial, identificar y documentar al titular real es clave como exigencia por las normativas de prevención de blanqueo de capitales del país. Sin esta información actualizada, no se pueden llevar a cabo operaciones societarias posteriores.
- El tercer punto clave son los contratos intercompanyy la determinación de los precios de transferencia. Las operaciones de préstamos o management fees con la matriz deben estar registradas detalladamente desde el comienzo, ya que el SAT (la hacienda mexicana) vigila de cerca estas transacciones.
A nivel fiscal, tampoco hay que perder de vista el Impuesto sobre la Renta (ISR) de un 30% a nivel corporativo, un IVA del 16% y las particularidades de Convenio de Doble Imposición entre España y México que establece retenciones en origen para dividendos, intereses y regalías.
REALIDAD DE ASPECTOS LABORALES
Una vez establecida la sociedad, ¿qué debo tener en cuenta a la hora de contratar?
Hay que comenzar sabiendo que, en términos generales, la legislación laboral mexicana es considerablemente más protectora con el trabajador que la española. Más allá de aspectos como las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social y el Infonavit (Instituto nacional enfocado al acceso a la vivienda para los trabajadores), hay dos cuestiones clave en este sentido que pueden pillar por sorpresa al inversor:
Por un lado, la PTU, Participación de los Trabajadores en las Utilidades. Es obligatorio repartir cada año un 10% de las utilidades netas de la empresa entre la plantilla. Es un derecho irrenunciable de los trabajadores, por lo que debe tenerse en cuenta correctamente en la organización financiera.
Por otro lado, aguinaldo y las primas. El aguinaldo garantiza un mínimo de 15 días extra de salario en diciembre, a lo que se suman las primas vacacionales respecto a los días de descanso acumulados por antigüedad.
Asimismo, el outsourcing o subcontratación debe llevarse a cabo con rigor teniendo en cuenta que está muy restringido y condicionado a inscribirse en un registro concreto. Hay que evitar que las actividades que vayan a ser subcontratadas aparezcan como parte del objeto social de la empresa.
CÓMO EVITAR TROPEZAR EN EL PRIMER INTENTO
Esta “lista” de aspectos a tener en cuenta no hace que establecer o gestionar una filial en México no sea gratificante, como cualquier mercado tiene sus particularidades. No obstante, el tamaño y dinamismo del mismo y su posición en el mapa mundial ya ha hecho que sean varias las empresas aragonesas con presencia exitosa allí.
Alcanzar ese objetivo exige, en resumen, una rigurosa planificación financiera, contar con un equipo directivo local que entienda tanto la cultura del país como las exigencias de la matriz, un plan de tesorería realista contando con las particularidades, y documentar cada movimiento corporativo para evitar futuros procesos con las autoridades fiscales.
México no es un mercado para improvisar sobre la marcha, sino un proyecto de medio y largo plazo que exige rodearse de buenos especialistas sobre el terreno.
Si te planteas dar el salto o estás valorando abrir tu primera filial, contacta con nosotros.



