Qué debe saber tu empresa sobre México: del “mismo idioma, diferente lenguaje” al T-MEC

Qué debe saber tu empresa sobre México: del “mismo idioma, diferente lenguaje” al T-MEC

Aragón Exterior e Induing organizaron la semana pasada, con la colaboración de Ibercaja, un Arex Network sobre este mercado. En la cita se abordaron cuestiones como cómo constituir una filial, normas laborales y fiscales o cómo cambiarán las reglas del juego con el nuevo tratado entre EEUU, México y Canadá.

Zaragoza, 20/2/19. Las exportaciones aragonesas a México durante los 11 primeros meses de 2018 superaron los 135 millones de euros, pero el interés por este mercado van mucho más allá de los intercambios comerciales ya que muchas compañías de la comunidad cuentan con filiales y delegaciones en el país. Para acercar la realidad de este mercado y qué cambios conllevará el nuevo T-MEC (el tratado entre México, EEUU y Canadá que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, aunque todavía está pendiente de ratificación), Aragón Exterior e Induing organizaron la semana pasada un Arex Network con la colaboración de Ibercaja.

«México está subiendo su renta y está modernizando su economía. Ahora tenemos un México con un consumo creciente y que está sacando inversiones fuera. Desde Aragón Exterior apoyamos la atracción de inversiones y ya hemos atendido consultas de México. Eso es un síntoma muy positivo de cómo está evolucionando la economía en este país», apuntó Fernando Fernández Cuello, director gerente de Aragón Exterior, en la apertura de la jornada.

De izquierda a derecha: José Alberto Ortuzar, Corporate Customs & Controversy Manager, Tax Latin America de Johnson Controls en México, Fernando Fernández Cuello, director gerente de Aragón Exterior, y José Cruz García González, socio director en GDP Consultoría e Internacionalización.

El lenguaje de los negocios

José Cruz García González, socio director en GDP Consultoría e Internacionalización, fue el encargado de abordar cuestiones como los cambios culturales a la hora de hacer negocios, formas de constituir una empresa, la fiscalidad o las relaciones laborales.

«Hablamos el mismo idioma pero no el mismo lenguaje comercial. Uno de los principales retos que tienen las empresas españolas es no subestimar este mercado. Muchas empresas españolas creen que llevan una solución muy innovadora sin haber estudiado antes qué soluciones existen ya en el país. O dicen “cuando digo que voy a terminar una obra en un plazo concreto, la termino», pero las empresas mexicanas también cumplen sus plazos», avisó García Gónzález.

El socio director de GDP también aclaró que no existe un solo México: «Encontrarán dos o tres mercados en uno: no es el mismo en Chiapas que en el centro financiero o en el norte, donde tiene una influencia directa de EEUU con una clase media más generalizada, más bilingüe. México es un crisol en muchos sentidos y podemos encontrar realidades completamente diferentes».

A la hora de hacer negocios, las diferencias con España también son notables: «Para el mexicano, la forma es el fondo. El español, en contra, es mucho más directo. No es extraño que un español tenga 15 reuniones de trabajo y, por insistencia suya y porque a los mexicanos nos cuesta decir que “no”, logre 15 presupuestos pero no cierre ni un acuerdo. En España, si tengo 10 reuniones y en cinco me piden un presupuesto, lo considero un potencial éxito al 50%», aclaró García González. «En México estamos avanzando en muchos sentidos, pero el lenguaje empresarial va a quedar. Es un reto aprender a detectar oportunidades de negocio», aclaró.

José Cruz García González, socio director en GDP Consultoría e Internacionalización, durante su intervención en el Arex Network sobre México.

La estrategia comercial en México también es diferente a la española. «La labor del comercial en México tiene que ser mucho más agresiva o no cierras nunca un negocio. En España es al contrario: si un empresario español te dice que te contestará en un mes y tú le insistes continuamente al estilo mexicano, te va a pedir que dejes de molestarle».

El responsable de la consultora también recomendó aprovechar las horas de comida para cerrar tratos: «El mexicano, por una cuestión de horarios, hace literalmente negocios en el desayuno, la comida y la cena. La comida no necesariamente es un momento de ocio y quizás podemos coger al mexicano más abierto a hablar de manera distendida sobre un negocio».

Constituirse en México

La presencia de empresas españolas en México está muy extendida, una cifra que el consultor cifró en 6.600 filiales. «Es un tejido empresarial que se ha construido en 30 años y, para aquellas que quieran ir, ya son un contacto y una vía de entrada para hacer negocios».

Para aquellas que se planteen contar con presencia en el país, García Gónzález apuntó que la legislación para constituir una sociedad es muy parecido a en España. «México se está asimilando a España, pero hasta hace poco constituir una sociedad limitada implicaba la percepción de que montabas un pequeño negocio, no dabas imagen de seriedad. Para constituir algo con fortaleza, se constituía una sociedad anónima (para las que el capital social ronda los 2.500 euros), lo cual era un error para negocios pequeños por su mayor complejidad. Pero la situación va cambiando poco a poco respecto al estereotipo asociado a las SL».

Laboral y desplazamiento de trabajadores

Dónde sí existen diferencias notorias es en cuestiones laborales y migratorias. «España ha logrado estructurar el sistema laboral a través de convenios sectoriales. Las reglas del juego ya están marcadas: las vacaciones, invalidez, embarazo… ya están en la legislación laboral, por lo que un contrato laboral son dos hojas y las relaciono con el convenio. En México hay que hacer contratos laborales específicos porque no existen estos convenios. Se rigen por la ley federal del trabajo. Los convenios laborales están más orientados a grandes empresas, pero no existe esta cultura laboral española», avisó.

Respecto a los tipos de contratos en México, también son muy similares a los españoles: por tiempo determinado, indeterminado o por obra determinada.

«Cuando nuestro proyecto empresarial crece, tenemos que atender el tema sindical». La figura similar a las ETT de España «están pasando por un proceso de modernización. El outsourcing sí sea una opción para el empresario, pero ya conlleva protección para el trabajador».

El socio director de GDP también recomendó prestar especial atención a los visados para no incumplir la legislación migratoria (se debe solicitar autorización de trabajo y residencia si se va a trabajar en el país) y advirtió del riesgo de que la Seguridad Social no cubra un accidente si no se realizan los trámites correspondientes. «Cuando un trabajador se va a quedar 6 meses o más se debe solicitar al consulado un visado y, una vez en México, iniciar el proceso migratorio».

Fiscalidad

«Cuando los mexicanos vienen a España creen que les van a atizar a impuestos y, muchas veces, donde se tributa más es en México», señaló. El impuesto sobre la renta es del 30%, «pero en la zona norte se plantea bajar los porcentajes para impulsar las inversiones: el de la renta bajarlo al 20 y el IVA, del 16 al 8%, con la condición de cumplir un mínimo de 18 meses en la zona», apuntó.

García Gónzález reconoció que en México existe un problema de economía sumergida con implicación directa en la fiscalidad: «Hay negocios que todavía no tienen formalidad fiscal y cada vez hay más reglas para evitar que se puedan deducir gastos concretos. México tiene un desequilibrio muy marcado en tema tributario: el IVA se ha intentado homogeneizar y en el impuesto de la renta se carga en los grandes contribuyentes y en los regulares. La desgravación es demasiado formalizada y regulada, es muy exigente. Son procesos que se deben tener en cuenta en México».

El consultor también recordó que existe un convenio para evitar la doble imposición y apuntó que el impuesto sobre nóminas es una facultad de los distintos estados mexicanos: «En algunos se usa como incentivo para atraer inversiones».

Claves del T-MEC, el nuevo tratado

José Alberto Ortuzar, Corporate Customs & Controversy Manager, Tax Latin America de Johnson Controls en México, abordó por su parte los cambios y novedades que implicará el T-MEC, el nuevo tratado comercial entre EEUU, México y Canadá que sustituirá al TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), aunque aún está en proceso de ratificación. «En los dos últimos dos-tres años se han producido cambios que nos colocan en una nueva situación. El presidente Trump quería recobrar empleos en la zona tradicionalmente fabril en el noreste, conocida como ‘rust belt’, y volver a hacerla productiva. La amenaza era para las empresas que habían emigrado a México, queriendo que regresaran», recordó Ortuzar.

José Alberto Ortuzar, Corporate Customs & Controversy Manager, Tax Latin America de Johnson Controls en México.

«Esta situación fue la que llevó a la mesa a los negociadores. Había que modernizar un tratado que tenía más de 20 años de vigencia que no recogía cuestiones que hoy se dan en el comercio internacional. Tendremos nuevas reglas en la relación México-Europa y México-EEUU-Canadá. Este nuevo tratado debe verse como moderno y proteccionista», añadió Ortuzar, que señaló que el T-MEC probablemente entre en vigor en 2020.

«Las reglas de origen en muchos productos elevaron su proporción de contenido regional, haciendo más restrictivo el comercio internacional. La complejidad también se plasma en la amplitud del nuevo tratado: pasa de 22 a 34 capítulos».

Entre las materias de negociación se abordaron cuestiones como el comercio de bienes (obstáculos técnicos y sector textil), gobierno corporativo (cláusulas anticorrupción, buenas prácticas,…) y temas nuevos como el comercio digital y la macroeconomía.

Entre los acuerdos generales, recoge mantener libres de arancel los bienes originarios, no imponer aranceles a exportaciones, no aplicar restricciones a bienes usados o remanufacturados y no requerir el uso de distribuidores locales para importación. «Si un producto se transforma en México, ya facilita el acceso a EEUU/Canadá», apuntó.

Respecto a las reglas de origen, se recoge un Incremento de mínimis del 7-10% para productos no originarios y se mantienen los métodos de valor de contenido regional. Para determinados sectores, como químicos o electrodomésticos, también se modernizan las reglas.

Automoción

Uno de los sectores en los que el nuevo tratado afecta especialmente es el de la automoción. El TLCAN exigía que al menos un 62.5% de la producción de vehículos ligeros se llevara a cabo en EEUU, México o Canadá, porcentaje que ahora será del 75%. Para vehículos pesados, el contenido regional pasa del 60% a 70%. Respecto a las autopartes, se crean tres categorías: esenciales (deben tener un 75% de contenido regional), principales y complementarias (mínimo 65% de contenido regional). Además, Estados Unidos impulsó que los empleados ganen al menos 16 dólares por hora.

«Para una empresa que no está establecida en México, debe plantearse trasladarse al país cuando antes se podía plantear tenerla en otra parte del mundo», apuntó Ortuzar, quien recordó que México cuenta con una zona muy desarrollada para empresas del sector de la automoción, El Bajío, donde ya operan compañías de todo el mundo.

Ortuzar también apuntó que otro motivo de discordia fue el acero, muy importante en el sector automotriz. «En China hay una sobreproducción, por lo que los precios son muy bajos. EEUU pone aranceles al acero y aluminio, incluido México, y en contrapartida se tomaron represalias y se pusieron aranceles en otros capítulos. México, en la negociación, pidió que se quiten esos aranceles. Pero si pasaba, que al menos 2,4 millones de vehículos no se vieran afectados».

Certificados de origen

E T-MEC elimina el formato del certificado de origen. La certificación podrá efectuarse mediante cualquier documento comercial, siempre que contenga datos mínimos que identifiquen al exportador, productor, al producto y la manera en que cumplió con la regla de origen. Lo podrá emitir el importador, lo que implica su responsabilidad directa. La certificación podrá ser electrónica.

El nuevo tratado también establece procedimientos de verificación de origen en la aduana aún más exigentes. La autoridad aduanera del país importador podrá verificar la veracidad de la certificación a través de cuestionarios o visitas a las instalaciones del exportador o del productor.

A su juicio, el miedo de los agentes de aduanas en México a tener que asumir responsabilidades derivadas de una mala declaración son los motivos que provocan tantos incidentes y rectificaciones con los certificados EUR-1.

Impacto del tratado

«Este tratado no tiene una vigencia indefinida. EEUU quería cláusulas anuales, pero esa situación no daría certeza al mercado. Se logró poner 16 años de vida, revisables al sexto año para que no interfiera con procesos electorales, y se puede prolongar por otros 16», señaló.

«Los inversionistas deben evaluar la viabilidad de proyectos en curso, estrategias de expansión y aplicación de tratados. Para los empresarios es importante hacer un replanteamiento de su forma de hacer negocios en México. El país vino de una economía cerrada en los 80, se abrió en los 90 y ahora se vuelven a cambiar las reglas. Una empresa con visión global tiene que ver cómo administrar los tratados e incorporarlos a su gestión de riesgos: cómo pueden aportar ventajas competitivas, pero un error puede suponer un serio problema que cueste mucho dinero y, en ocasiones, el cierre de la empresa. Se producen casos dramáticos y muchas veces es por falta de asesoría», aconsejó.

Ortuzar recomendó a las empresas crear centros de excelencia a nivel local, regional o global para garantizar información «que nos permita evaluar a quién comprar o vender». «Además deberían generar información continua para monitorizar el aprovechamiento de preferencias arancelarias, proponer alternativas sobre potenciales mercados para el abastecimiento y ventas, mantener comunicación directa con proveedores y clientes, participar en la toma de decisiones para reubicación de plantas productivas y comercializadoras, así como apoyar en los procesos de auditoría tanto de autoridades locales como extranjeras. Todo esto puede dar un blindaje a las empresas para salir al exterior», finalizó.

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